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Viernes 07/05/2021

Absit Invidia

No seas cabezón, Pablo

Trillo nos alumbró con el "manda huevos", Rajoy con el inolvidable "joder, qué tropa" y Aznar con el "vaya coñazo he soltao"

Publicado: 19/12/2020 ·
10:33
· Actualizado: 19/12/2020 · 10:33
  • Pablo Iglesias.
Autor

Pedro García Vázquez

Pedro García es periodista. Director de Informativos de 7 Televisión y Publicaciones del Sur

Absit Invidia

Con la esperanza de ser entendido por lo que pone, y por lo que no. Eso sí, sin ánimo de ofender ni en castellano, ni en latín

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Pese a la coleta, no parece que el vicepresidente Pablo Iglesias tenga un tamaño de cabeza fuera de lo normal. Podemos descartar, por tanto, que la ministra portavoz, María Jesús Montero, se estuviera refiriendo a la proporción física de la testa de su compañero de Consejo de Ministros. Sin duda, se trataba de un reproche sobre lo testarudo y obstinado que, a su juicio, es su interlocutor y líder de Podemos.

Me encantan estas pilladas a nuestros administradores. Federico Trillo nos alumbró con el “manda huevos” en la Cámara Baja, Mariano Rajoy con el inolvidable “joder, qué tropa” ante su entonces Comité Ejecutivo Nacional y José María Aznar con el “vaya coñazo he soltao” tras dirigirse al respetable en una cumbre, celebrada en Barcelona. También José Bono se ganó a pulso aparecer en este listado cuando dijo “nuestro colega Blair es un gilipollas integral”.

Federico Trillo

Son expresiones coloquiales que acercan a los políticos al españolito te guarde Dios. Todo quedaría en el terreno de la anécdota y de la gracieta si no fuera por la trascendencia que esconde el espeto (que no de sardinas) de la ministra al vicepresidente.

En España no estamos acostumbrados a un gobierno de coalición, y es lógico porque contemplamos el primero en la historia democrática moderna de nuestro país. Desde la Segunda República no conocíamos algo así. Pero, claro, uno se queda perplejo ante lo desconocido. Desde el entorno del supuesto cabezón nos dicen que es normal, que se trata de dos formaciones políticas con distintos puntos de vista a la hora de abordar los problemas de sus administrados y, por tanto, es lógico que trasciendan estas divergencias, que consideran naturales. Yo lo tengo claro: hay situaciones en las que parece que existen dos gobiernos, y ésa es la línea roja que no se puede traspasar, sobre todo en un contexto de pandemia con una crisis sanitaria y económica sin precedentes.

Ahora bien, cabezones en la cosa pública hay unos cuantos. Erre que erre vemos ejemplos cada día. Cada hora, cada instante. Y no es un ejercicio de mantener los principios políticos, no; es una forma de inmovilismo en pro de futuros e inciertos réditos electorales.

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