Un paseo por Benalup-Casas Viejas...

Publicado: 23/01/2009
Desde esta sección, cada quincena hacemos un recorrido por los distintos municipios del interior de la comarca jandeña, deteniéndonos en los aspectos arquitectónicos, históricos, culturales y tradicionales de estos pueblos que esconden una gran riqueza patrimonial
Sin darnos cuenta nos hemos introducido de lleno en la Janda Interior, entre alcornoques, pinos y matorrales. Caminos que nos llevan a uno u otro destino para descubrir cada día la belleza de cada rincón de este pequeño trocito del sur.
-¡Vamos! Se hace tarde.
-Sí… Me ha gustado muchísimo lo que he visto. Sin embargo, me quedo con ganas de estar más tiempo disfrutando de Alcalá de los Gazules.
-Y lo estarás, volveremos muy pronto. No te preocupes por ello.
-Siento que he recibido más de lo que esperaba… ahora sí que puedo decir con fundamentos “Yo que soy andaluz, y requeteandaluz…”
-Ya lo decía Lorca, y lo repetía tu abuelo.
-Nunca se me borrarán de la mente sus palabras…
-No debes hacerlo…
-No… ¡vaya!, está todo muy oscuro. Todavía recuerdo la mirada de los toros a plena luz del día. Y también, que dejamos algo para la vuelta.
-Veo que tu memoria no falla.
-Me dejaste con esa pequeña intriga.
-Bueno, no es un misterio, es un mito. Verás, en la mitología griega, el Minotauro, era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. Su nombre significa ‘Toro de Minos’. Fue concebido entre la unión de Pasífae y un magnífico toro.
-¿Quién era Pasífae?
-La hija de Helios, personificación del Sol, y la ninfa Creta. Fue criada como princesa, y dada en matrimonio al rey Minos de Creta. Según historiadores y poetas de la Antigüedad, el dios Poseidón, por el deshonor que le había hecho Minos, hizo que Pasífae se enamorase de un toro blanco que se había librado de un sacrificio.
-¿Un toro blanco? ¿Qué sacrificio?
-Sí, blanco. Parece que Minos, hijo de Zeus y de Europa, pidió al mismo Poseidón apoyo para suceder al rey Asterión de Creta. El Dios lo escuchó e hizo salir de los mares un hermoso toro blanco, al que Minos prometió sacrificar en su nombre, he ahí dicho sacrificio. Pero Minos quedó maravillado por las cualidades del hermoso toro ocultándolo entre su rebaño y sacrificando a otro en su lugar.
-Pero el Dios se daría cuenta del cambio…
-Claro. Y así pasó. Poseidón se percató del engaño y lleno de ira, se vengó infundiendo en Pasífae un gran deseo por el hermoso toro que Minos guardó para sí. Nuestra Pasífae intentó seducir al toro, pero al no conseguirlo pidió ayuda a Dédalo el cual construyó una vaca de madera hueca, donde Pasífae pudo esconderse engañando al astuto animal, debido a la perfección de la criatura creada por el artífice. Fue así, como la reina consumó su amor. De esa unión nació, el Minotauro.
-¡Qué historia! Te la imaginas de tal forma que incluso parece real…
-Al igual que las leyendas medievales, como la de San Jorge, así son los mitos. Hechos en los que creer o no creer es cuestión de cada persona.
-Es verdad… resulta algo increíble imaginarse a tal criatura, mitad hombre, mitad animal.
-Pues sí. El Minotauro sólo comía carne humana; hombres y mujeres inocentes servían de alimento a la bestia.
-¡Igual que el dragón de San Jorge!
-Vaya, veo que no se te escapan los detalles, muchacho… Conforme crecía el monstruo, se volvía más salvaje. La criatura se hizo incontrolable y Minos ordenó al mismo Dédalo construir una jaula gigantesca para el ‘tauro’, de forma que no pudiera escapar. Allí fue abandonado. Posteriormente se le conocerá como el laberinto del Minotauro. Hoy se tiende a pensar que ese laberinto se corresponde con la ciudad de Cnosos en la isla de Creta.
-Y ¿qué pasó con los sacrificios humanos?
-Esos sacrificios eran la venganza del rey Minos ante la muerte de su otro hijo Androgeo, vencedor de diversos juegos deportivos en Atenas y asesinado por los atenienses, debido a los celos que despertaba su fuerza y habilidad. Las condiciones que impuso Minos como castigo, y a la vez, para mantener la paz con Atenas fue el sacrificio de jóvenes y doncellas atenienses que pagaran la muerte de su hijo fallecido. Aunque la ciudad quedaría liberada de tal tributo si uno de los jóvenes conseguía vencer al Minotauro. Tras varios intentos fue Teseo, único hijo del rey de Atenas, Egeo, quién se convirtió en el liberador, atreviéndose a arriesgar su vida con tal de salvar a la ciudad del vil monstruo.
-Pero… esta historia tiene mucha similitud con la leyenda de San Jorge y el Dragón.
-Ahora que lo dices, sí… pude ser que sí, y que no sólo sea una coincidencia. Las bestias eran alimentadas con personas inocentes, y Teseo, igual que Jorge, fue su salvador. Héroes de grandes hazañas que vencen a temibles monstruos… La semejanza es indudable. Llevas razón. A lo largo de la historia se han ido repitiendo situaciones, donde unas culturas han adaptado costumbres, mitos, arte, leyes, de sus antecesores. Sin irnos muy lejos, el propio cristianismo ha bebido mucho de la mitología clásica romana…pero, ¿quieres saber cómo acabó la historia?
-Sí, por supuesto.
-Bien. La fama, el valor y la belleza de Teseo habían llegado a oídos de la hija del rey de Creta, Ariadna, quien ayudará al joven ateniense en señal de su amor. Ideó un plan para ayudar a Teseo: encontrar la salida del laberinto en caso de derrotar a la bestia.
-¿La mató?
-Sí. Al igual que San Jorge. Ariadna le entregó a Teseo un ovillo de hilo. Ella sostendría una punta del mismo y le dijo que por ningún motivo soltara el ovillo mientras estuviera dentro del laberinto. Gracias a eso, Teseo podría seguir el hilo, una vez derrotado el animal, en busca de la ansiada entrada. El héroe y los demás jóvenes penetraron en el laberinto, y tras varias horas de caminar se encontraron con el Minotauro. Teseo luchó contra él desarmado, ya que el rey no le permitió llevar consigo sus armas, tan sólo un puñal que clandestinamente Ariadna le ofreció. Y así lo derrotó.
-¿Salieron del laberinto?
-Sí. Para salir de él, Teseo siguió de vuelta el hilo desmadejado que Ariadna le había dado. Junto a los demás jóvenes, salvó su vida y con ella a su propia ciudad. A pesar de todo, no hay unanimidad en cuanto a las interpretaciones del mito.
-Es mucha la lejanía en el tiempo…
-Sí, y también en el espacio. Sin embargo, fíjate como se reducen las distancias, ¿has estado en Jerez?
-Claro, he ido varias veces, está muy cerca de aquí.
-Fíjate, hace poco me decías que no concebías la idea de que Medina Sidonia y Roma se unieran mediante calzadas.
-Sí, pero ya lo voy asimilando.
-Tienes que hacerlo… pues bien, con el mito de Teseo y el Minotauro se unen Creta y Jerez, ya que en esta ciudad hay una grandiosa escultura del mítico “tauro”, realizada por el madrileño Víctor Ochoa. Representa a la criatura tras su lucha contra Teseo, que vencido huye desesperado a la isla de Creta. He aquí otra interpretación, ya que en nuestra historia, la criatura muere.
-Es verdad….
-La gigantesca escultura se encuentra orientada hacia ese lugar, hacia Creta. Y aunque el Minotauro fuera mortalmente herido por Teseo, en esta ciudad, está más vivo que nunca, como si jamás fuera a desfallecer. El laberinto de Dédalo cambia aquí por un ir y venir de vehículos dentro del entresijo de la ciudad de hoy.
-Es muy difícil establecer relaciones tan distantes...
-Pues las hay… que no te quepa la menor duda. Al igual que no puedes dudar que hemos llegado ya a Medina Sidonia.
- ¿Ya? El viaje ha sido muy corto. Pero mañana más.
-Sí, espero que descanses.
-Lo haré.
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-¡Buenos días! ¿Vienes con fuerzas?, el día es muy largo, y hoy vamos a Benalup. Así que, ¡sube!
-¿Casas Viejas?
-Sí, ¿has estado?
-Creo que fui alguna vez, de pequeño. Apenas recuerdo nada, tan sólo el nombre.
-Pues originariamente su nombre era Benalup de Sidonia, hasta que consiguió la independencia de Medina en 1991.
-¿Pertenecía a Medina?
-Sí. El camino hacia la independencia de Medina comienza en la década de los 50 del siglo pasado, y no es hasta el año citado cuando consiguen su objetivo. Desde entonces, todos los años, conmemoran su aniversario el día 20 de marzo, con la Semana de la Independencia.
-¿Y el nombre de “Casas Viejas”? Es curioso, siempre me ha llamado la atención.
-Sí, sí. Es curioso, no te lo voy a negar. Este pueblo, históricamente es muy rico. Su pasado se remonta al Paleolítico, y desde finales de este periodo hasta la Edad de los Metales se desarrolla una cultura importantísima, que nos ha dejado restos de pinturas rupestres, como las del Tajo de Las Figuras.
-¿Iremos a ver esas figuras?
-Claro. Pero hoy no. Nos dirigimos directamente al pueblo.
-Y, ese Tajo de Las Figuras, ¿también es patrimonio?
-¿Lo dudas?
-No.
-Me alegro. Esta Cueva del Tajo fue declarada Monumento Arquitectónico Artístico en 1924 y pertenece al conjunto de arte rupestre denominado arte sureño, aquí en Andalucía.
-Una duda.
-Sí, dime.
-¿Monumento arquitectónico? Si es una cueva, el hombre no ha construido nada, ¿verdad?
-Así es. Pero es tanto el valor natural del sitio como lugar vivido, que pudo ser catalogado como tal. Pequeño abrigo situado en un entorno de excepcional belleza y valor paisajístico incalculable, donde podemos encontrar representaciones de todas clases: desde aves, hasta figuras antropomorfas. Figuras que permanecen silenciosas en las paredes de la cueva desde el Neolítico. Por ello, el papel del hombre en la actualidad, en cuanto a su conservación se refiere, es fundamental.
-Entiendo.
-Pero hoy, nos dirigiremos a Benalup. Me preguntabas hace un momento sobre el nombre de ‘Casas Viejas’…
-Sí.
-Hasta la invasión musulmana no se han encontrado hallazgos en el pueblo. Sí es de esta época El Castillo o Torre de Benalup, que servía de enclave estratégico y militar, y dará nombre posteriormente a la aldea cercana llamada Casas Viejas.
-¿Lo que hoy es Benalup?
-Pues sí…Dicha aldea estaba formada por una ermita, fundada por el clérigo Fray Domingo de Tebas, hacia 1555, fecha fácil de recordar, ¿verdad?
-¡Sí!
-Pero en el lugar de esa ermita se construye en 1915 la actual Iglesia de Nuestra Señora del Socorro, que hoy domina gran parte del paisaje del pueblo, y cuya plaza del mismo nombre, puede considerarse una de las de más encanto de la comarca.
-Tengo ganas de verla…
-Pronto, muy pronto, no te preocupes. Así, el pueblo pasó de llamarse Casas Viejas, Benalup; de Benalup a Benalup de Sidonia, de ahí otra vez a Benalup, hasta que en 1998, en el séptimo aniversario de su Independencia, pasó a llamarse como hoy lo conocemos, Benalup-Casas Viejas.
-Cuando me hablabas de Medina, o Alcalá, los nombres siempre han ido cambiando en la historia dentro de un espacio de tiempo más o menos lejano, pero en este caso, la historia de su nombre es relativamente reciente, ¿no es así?
-Sí, pero no te equivoques. Hablamos de la denominación actual. El nombre de ‘Benalup’ proviene de la torre o castillo musulmán ya citado. Su etimología es compleja y hay distintas teorías. Puede proceder del árabe ‘Benilup’, que significaría ‘hijos de la loba’, o tener su origen en un vocablo latino, ‘Pennalupi’, que podría significar ‘peña del lobo’. Más complejo es, descifrar el origen del topónimo ‘Casas Viejas’. Algunos piensan que proviene de la gran cantidad de chozas de campesinos que albergó y caracterizó a la población, ¿responde ello a tu pregunta?
-Sí, ahora sí.
-Benalup acoge en su historia una gran riqueza, sobre todo contemporánea. Desgraciadamente es muy conocida por los trágicos Sucesos de 1933, donde perdieron la vida personas inocentes tras un levantamiento anarquista. Pedían mejoras en sus vidas, en sus trabajos, pero el pueblo sólo consiguió dolor.
-Pero ¿por qué? ¿me sigues hablando de mitos, monstruos y dragones que se alimentan de inocentes?…
-No, es duro, pero a lo largo de la Historia se han ido sucediendo muchísimos episodios que cubren de negro nuestro pasado. Eso no podemos cambiarlo. Es triste, forma parte de nosotros. En este caso, no queda tan lejos como las batallas entre musulmanes y cristianos por el dominio de un territorio… No. Es historia, prácticamente reciente, que muchas personas recuerdan aún con terror. Pero como te he dicho en otras ocasiones, la memoria es lo que mantiene viva la historia, y con ello, su recuerdo. ¿Lo tendrás siempre en cuenta?
-Por supuesto, ¿cuándo sucedió?
-Ya te lo he dicho, en 1933, durante la Segunda República Española… y ahora, bajémonos aquí, quiero enseñarte algo…

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