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Jueves 15/04/2021

El jardín de Bomarzo

Ensalada a la murciana

Moncloa, en las manos de Félix Bolaños, Ábalos y Santos Cerdán, urdió la operación usando la desesperación de Ciudadanos en su viaje hacia ninguna parte

Publicado: 12/03/2021 ·
11:12
· Actualizado: 12/03/2021 · 11:12
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Bomarzo

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Todos están invitados a visitar el jardín de Bomarzo. Ningún lugar mejor para saber lo que se cuece en la política andaluza

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"Los políticos deben dar ejemplo, no vergüenza"Fran Carrillo, de Cs.

Moncloa, en las manos de Félix BolañosÁbalos y Santos Cerdán, urdió la operación usando la desesperación de Ciudadanos en su viaje hacia ninguna parte planteando una moción de censura en Murcia que ya sabían tendría  consecuencias en otras comunidades, puede que incluso en otros pactos a niveles más locales. Y es así porque Pedro Sánchez pretende, y consigue, arrinconar al PP con Vox apartándole del centro y de Ciudadanos, que se lanza a la aventura como ave que salta al vacío confiando en que las alas le sostengan el vuelo. Llama la atención que la cúpula del PP estuviera tan ajena a este golpe frontal, algunos maliciosamente indican que esto se debe a que dirigentes del partido anden con entresijos políticos en clave congresos más que en lo que deben. La política atiende a intereses partidistas y personales y es muy inquietante que nuestra democracia sea más un juego de naipes dirigido que un método en la búsqueda del bien general. A la vista está.

Inés Arrimadas le sentaba mejor el foco parlamentario catalán que esta luz nacional, donde, desencajada, da brincos en busca de un puente que parece no le lleva a ningún sitio, de hecho este vuelo desesperado le hará perder electorado hacia PSOE y PP, que se resituará en un centro derecha cada día más deshabitado. La incongruencia del momento en Cs la resume una frase de la propia Arrimadas cuando en octubre pasado Vox presentó moción de censura contra Sánchez y ella espetó: "Quien presente una moción de censura en plena segunda ola es un irresponsable y tiene un problema moral". Pues eso.

Andalucía se convierte en el bastión de Ciudadanos en sus relaciones con el PP y la posibilidad  de que ambas formaciones acudan juntas a las urnas cada día adquiere más peso, sobre todo para un Juan Marín que ahora debe lidiar con un sector crítico venido arriba porque buena parte del partido se ha ubicado más en la línea POSE que en la defendida por el líder sanluqueño. En este sentido las declaraciones de Rocío Ruiz, que encabeza al sector crítico, apuntando a un posible acuerdo de futuro en Andalucía con el PSOE de Susana Díaz, con quien mantiene a través de Huelva una buena relación, son una muestra más de por dónde circulan los intereses del sector crítico de Cs; la propia Díaz intenta hacer ver en Ferraz que tiene un acuerdo con el sector crítico de Cs para la siguiente legislatura para evitar que estos avancen en su diatriba de sustituirla. En todo caso, a la ex presidente le viene bien este jaleo nacional porque a todos les tiene entretenidos y, así, toma aire.

En todo caso, el foco está puesto sobre el acalde de Sevilla, Juan Espadas, que ha pedido tiempo y continuar en la sombra para evitar un enfrentamiento directo con una Susana Díaz que continúa haciendo las cuentas sumando delegados en un intento cada día más rocambolesco de mantener la secretaria general aún a sabiendas de que Pedro Sánchez ha tomado ya la decisión, esperada, de sustituirla. Lo que habrá que ver es si llegado el momento tendrá la misma fuerza de negociar alguna de las salidas que en su día le ofrecieron o sea demasiado tarde para eso. Por otra parte, la moderación de Espadas y su acuerdo con Ciudadanos en Sevilla le suma en esta peregrinación que ha emprendido hacia San Telmo.

Claro que todo esto abre una brecha y crisis de proporciones considerables dentro del PP, en general, y sobre todo en torno a un Pablo Casado que no sale de una y entra en otra. Al mal resultado de Cataluña se añade la crisis con Andalucía por aquello de que Teodoro García Egea decidiera cambiar el orden de los congresos y comenzar por las provincias para seguir con los regionales y terminar en el nacional en la idea de ir sumando compromisarios afines y blindar así el poder de Casado cuando el procedimiento hasta ahora era exactamente al revés: comenzaban con el nacional, seguían con el regional para acabar con los provinciales -así también lo hace el PSOE-. Su enfrentamiento les lleva a intentar hacer valer los estatutos en materia de incompatibilidades y, en este sentido, celebrados varios congresos provinciales, se ha convulsionado en Málaga cuando Elías Bendodo, midiendo el disparo, propuso a Patricia Navarro siendo está delegada del gobierno y secretaria general. Génova ha dicho no. El caso es que eso podría tener consecuencias en otras provincias como Cádiz, donde Ana Mestre compatibiliza la delegación del gobierno con la presidencia y aunque es cierto que Génova firmó una concesión para validar a Bendodo, a los demás no. En Cádiz, por tanto, están alertas ante un congreso sin fecha y en el que todas las posibilidades están abiertas, bien es cierto que todo ha quedado parado en seco tras el tsunami de Madrid y es previsible que nada se mueva hasta que eso pase.

Mientras, Vox toma posiciones porque intuye que le llega un tiempo político en el que entrará a formar gobiernos y justo ahí es donde empiezan a retroceder las formaciones que crecen tan rápido porque hablar es mucho más sencillo que gobernar. Al PP no le queda otra que entenderse con la formación de Abascal, que sabe bien que crecerá en los próximos comicios tanto a nivel nacional como en las comunidades autónomas. De hecho, las elecciones de Madrid, si el PSOE no logra pararlas porque bien nos les viene y menos sin un candidato definido, serán un plebiscito para todas las formaciones y Vox puede crecer de manera desorbitada. El electopanel de Málaga es un reflejo estos días del momento: el PP baja, el PSOE se mantiene, Ciudadanos desaparece por completo y Vox entra con cinco concejales. En Andalucía todo hace indicar que la candidata suya será Macarena Olona, alicantina y abogada del Estado que accedió al parlamento sacando el acta de diputada por Granada y que tiene un discurso duro, contundente. Dará mucho que hablar.

Y lo de Madrid es, de todo, el despropósito mayor. Desde la moción de censura urdida, la escondida trilería de Ciudadanos manteniéndose en el gobierno para a saber qué votaría el día en cuestión y, cómo no, el adelanto electoral en modo defensa ataque de una Díaz Ayuso que si no se hace notar no parece contenta y a la que vendría bien más mesura en casi todo lo que hace; todo ello conforma la ensalada murciana de la semana justo cuando el autónomo está en lo de su cuota a la que no llega, el turismo no existe y cuando ves un guiri por la calle te da el arrebato de darle un  abrazo, las terrazas semivacías con los horarios aún limitados, no hay semana santa ni ferias ni actividad alguna en esta primavera español/andaluza tan vital para nuestra economía, tenemos cinco veces menos vacunas que Inglaterra y no digamos que Estados Unidos y las previsiones siempre son que ponto pronto vendrán más y nos piden, siempre, un poquito más de paciencia -sólo un poquito más-. Pues justo en ese momento la política nacional nos recuerda lo innecesaria que la política nacional llega a ser.

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