Filosofía barata

Publicado: 20/10/2023
Autor

Pedro García Vázquez

Pedro García es periodista. Director de Informativos de 7 Televisión y Publicaciones del Sur

Absit Invidia

Con la esperanza de ser entendido por lo que pone, y por lo que no. Eso sí, sin ánimo de ofender ni en castellano, ni en latín

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Debemos centrarnos en lo que podemos controlar y aceptar lo que no podemos cambiar. Así seremos más felices, recuerdan los estoicos
He de reconocer que estoy un poco harto del positivismo y de los manuales de autoayuda que fomentan una búsqueda permanente de la felicidad que la convierte en inalcanzable. Por contra, comulgo con los postulados del profesor Carlos Javier González Serrano quien recuerda que la autoayuda invita a soportar los malestares sociales, mientras que la filosofía pregunta qué soportamos y por qué.

Tampoco me gusta esta generalizada y obsesiva tendencia institucional de inculcar en los jóvenes valores como los del emprendimiento y la innovación, olvidando poner el acento en los principios tradicionales que caracterizan a la persona. Tenemos que ser positivos, alegres, felices, resilientes y empatizar con todas las circunstancias, además de hábiles emprendedores. Es lo que marca la moda.

Frente a ello, el también profesor de Filosofía, el sevillano Alejandro Martín Navarro, autor del libro Una sabiduría salvaje, me reconoció hace escasos días que estaba volviendo el pensamiento de los estoicos quienes enseñaban que el camino hacia la felicidad radica en la aceptación de los eventos externos como inevitables. Es decir, debemos centrarnos en lo que podemos controlar y aceptar lo que no podemos cambiar. Así seremos más felices. A consecuencia de este barrunto mental en el que me hallo, este verano cayó en mis manos El Hombre en Busca de Sentido, una joya más que recomendable de Víctor Frankl, quien considera que el hombre que conoce el porqué de su existencia podrá soportar casi cualquier cómo. El libro se basa en la experiencia del autor en los campos de concentración nazis.

Esta perorata pseudofilosófica, que me acabo de marcar, solo busca llamar la atención sobre la necesidad de profundizar en las cosas. Es una reivindicación de la filosofía, de la necesidad por preguntarnos el porqué ante esta fiebre de lo efímero, de lo volátil, a consecuencia de las modas que traen las nuevas tecnologías y que restan nuestra capacidad de concentración y profundización en los temas. Reconozco que cada vez me cuesta más leer artículos sesudos. Acostumbrar al cerebro a leer 140 caracteres, titulares y subtítulos de las noticias y recibir avisos y mensajes por tierra mar y aire tiene estas cosas. Al menos, si me estoy cuestionando todo esto, significa que me queda algo de inquietud o que estoy anclado al pasado. Quizás ambas cosas.

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